Hoy viernes 28 de setiembre, aun sentado frente al monitor en el trabajo, me dije que es un momento adecuado para decir algunas cosas. Tal vez no tengo muy claro lo que diré pues este ejercicio es natural y, sobre todo, completamente libre. No tiene ataduras de ninguna clase más que las gramaticales y se presta para expresar toda la vorágine interior que corre por mi mente como reguero de pólvora.
Dentro de dos días cumpliré 27 años bien vividos y gozados. Una época usualmente feliz para mí, aun que debo de reconocer que tuve mis malos momentos en mi santo. Jodidos malos momentos de los cuales no vale la pena hablar ahora. Hoy me siento bien, soy feliz y eso es lo que importa.
Faltan muchas cosas en mi vida. Aún no esta plena. Y es que sería una tragedia que no faltara nada pues entonces no tendría más nada porque luchar y eso podría desesperarme. Sentirme satisfecho ahora, sin embargo, no es un sinónimo de mediocridad más sí de tranquilidad. Aunque claro, los que me conocen saben que nunca estoy tranquilo y algo haré para salir de mi "tranquilidad". Si no es mi trabajo, algún juego, otro partido o un show. Siempre en movimiento, siempre andando, siempre.
Es raro preguntarse ¿por qué estas feliz? Pero a mi parecer la interrogante es válida si con ella pretendes hacer un análisis vivencial. Tal vez sea porque estoy a escasos días de ser un poco más viejo, o simplemente es el hecho de que sigo en el trabajo sin nada mejor que hacer. No lo sé. Este fue un año incomprensible en cierta medida. Pero en el balance tira para positivo, muy positivo. He tenido experiencias importantes, gratas en su mayoría, creo, espero que esa tendencia continué para lo que resta y para los años venideros.
Pero amigos, este soliloquio vivencial se hace cada vez más denso y largo. Así que dejaré de escribir interrumpiendo el proceso natural y libre de este ejercicio. Lo interrumpo porque la hora lo amerita, porque sus vistas están cansadas y porque ya se aburrieron.
viernes, 28 de septiembre de 2007
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