martes, 31 de julio de 2007

"Cruce de Caminos"

El sábado por la noche, como a las 6 o 7 más o menos, no se puede ver nada en la tele, no se puede salir aún porque es muy temprano, y tampoco vale la pena ir al cine, por la cantidad de gente que polula en las salas para ver cualquier hamburguesón americano que reina hoy por hoy en la cartelera limeña. Con tantas puertas cerradas, pues me quedo utilizar el último recurso, el amigo fiel, el que nunca te abandona y te espera por siempre. Me senté en mi cama y decidí coger un libro. Uno de los tantos que se empolvan en mi cuarto. Uno de los muchos que me faltaban por leer. Y entre los más de 30 que están en mi cuchitril (o bulín, como dice el desaparecido) tomé uno editado por mi alma mater, la PUCP, que lleva por nombre "Cruce de Caminos". Muy interesante apelativo, por lo menos para este servidor, debido al lugar de dónde escribo, claro.

"Cruce de Caminos" es un libro que expone las mejores crónicas escritas por los alumnos de la facultad de Comunica PUCP, que llevaron el curso de Taller de crónicas periodísticas durante el 2004 y 2005. Curso que dicta el maestro de maestros, guru de la redacción, Abelardo Sanchez-León (sos grande Balo, nunca te mueras). En él, se percibe el pensamiento de mi generación universitaria sobre diversos temas que se desarrollan, presumiblemente en su mayoría, en nuestra querida Lima.

Les diré la verdad, solo leí cuatro crónicas a profundidad (las cuatro crónicas de los escritores que más conocía) y tan sólo me desagradó una (por qué sobre el amor, por qué??) , y leí solo 4, además, porque tenía el tiempo justo para preparar mi cuerpo, cabeza, e hígado por la celebración de los 186 años de la patria. Y me di con la... Oh Sorpresa!! Muchos amigos, compañeros, cuasi hermanos, temen y sufren las angustias del avatar diario que es la vida. Claro, algunos, como Javiera, enfrentan las vicisitudes diarias con fortaleza y la seguridad que les dan sus grandes virtudes y, cómo dudarlo, terminan las batallas llenos de gloria. Y otros, como Pavel, dan la cara al ruedo con mucha hidalguía y coraje, aunque al final el toro los pase por encima. Y, sin embargo, renacen luego como el Fenix para cambiar la historia y ver, a sus ojos, una derrota como una victoria que no imaginaron podría llegar. Por lo menos no así.

¿A qué voy? Pues ahí vamos: En la mayoría de historias que leí el sábado, existe un denominador común. Positivismo. La "pipol" quiere llegar a su destino y tiene mente positiva para hacerlo. Tienen sus miedos, sus dudas, su angustia pero saben que deben mirar los problemas como un costo de oportunidad. Un obstáculo no es un impedimento de paso, un obstáculo debería ser un trampolín de ascensión hacia otro nivel. CATAPLUM!! Tremenda idea que me cayó redondita el sábado. Y dolío, dolió mucho. Y no solo mentalmente, fisicamente la caída en la ducha pudo ser más perjudicial de lo que fue, incluso mortal. Sin embargo, y aprendiendo a pensar positivamente, la caída y el dolor fueron fruto de una idea que se formó para ayudarme a salir, poco a poquito, de mi "Cruce de Caminos". De mi limbo interior.

1 comentario:

Mario Herrera dijo...

Con una de las claves de La Fuerza mi querido Padawan has dado. Es tal como dices. Un obstáculo, victoria o derrota, es sólo una posibilidad en el futuro. Lo importante es que contra uno mismo no se puede ganar ni perder del todo, sólo enfrentarse. Siempre hay algo que cedes y algo que avanzas. Bienvenido a la blogósfera.